Intenta conseguir la primera franja horaria de entrada de un día laborable, a ser posible entre las 8:30 y las 10:00 de la mañana. La luz entra en la casa con mayor claridad, y hay menos elementos que obstaculicen la vista de la entrada y el atrio. A última hora de la mañana, puede que tengas que esperar un rato para ver bien el interior.




































